La gente teme enfrentar el hecho de que puede que gran parte de nuestra vida sea producto del azar, nos asusta no tener el control, así empieza Match Point una historia de Woody Allen, que si bien ya hace un par de años que andaba con vida yo no había tenido la oportunidad de ver, yo no hablo de cine, nada sé, hablo de historias y de los pensamientos que en ellas hay, y así es como yo califico el cine, así es como sé que Woody Allen es bueno y, no sé, el director de Invicto es malo, no de invictus de Mandela y sus muchachos del rugby, buena historia, pero sí la que cuenta cómo unos sujetos se matan en un ring ( no quiero decir que no lo disfrute, de hecho soy un amante del Box y las artes marciales en general, me encanta ver las luchas y el coraje que supone enfrentar antes que aun rival tus propios miedos) para satisfacer los deseos de dinero y diversión de unos narcotraficantes, eso no ofrece nada, no hay historia, no es nada, prefiero ver combates reales los sábados en la noche, y esta es la última vez que hago esta aclaración inapropiada, no sé para que lo hago, podría evitarme todo esto y hablar sólo de Woody Allen y Match Point, y eso haré.
La historia es la de un hombre, un ex tenista, un irlandés llamado Chris
Wilton, un tipo que no se sintió suficiente para estar entre los mejores y
decide intentarlo de otra manera, yo lo veo como dejarlo todo al azar, puesto
que su oportunidad fue el tenis, donde él sería el único responsable de su
fracaso; por más que una bola se quede atrapa en la red y pierdas un partido o
un punto o acaso cedas un break, siempre podrás volver a atacar, sin desconocer
la influencia del azar, sería estúpido negarlo, sólo intento decir que hay
ciertas circunstancias en la vida de cada individuo donde el carácter y la
personalidad reduce de alguna manera el margen de azar y son tus acciones las
que deciden el juego, es decir, cuando eres bueno con la raqueta un
Ace depende en un 90 por ciento de tu talento en el saque y sólo un 10 por
ciento de la suerte, tal vez exagero, de hecho es lo más probable pues me acabo
de inventar la estadística, pero para el caso que intento explicar está bien, y
de nuevo puedo considerar una relación mental que se da a menudo en mi cabeza y
tiene base en el libro de Milan Kundera, La Insoportable
Levedad del Ser, cuando no asumes la carga y dejas que la
vida simplemente sea ella, te mueves liviano como la hoja seca de una Ceiba que
se deja llevar por el viento o el azar.
El viento frio de Irlanda lo llevó al frio y elegante Londres de siempre, a trabajar en un club de gente rica como instructor de tenis, las cosas van bien, aunque realmente siente la necesidad de hacer algo más, algo importante, esa vieja preocupación humana, pero por ahora le va bien, hasta que traba amistad con uno de los hijos de un socio, quien lo invita a disfrutar un poco de la comodidad y la vida londinense, pero claro, la Londres más sofistica, la que va a la ópera en palco o a fútbol en palco o a Wimbledon en palco y conoce a una dulce, tierna, hermosa y rica mujer, hermana de Tom Hewett, Chloe, con quien comienza a pasar algo, en realidad mucho, Chris llega a amarla y no duda en poder estar con ella, pero siempre hay algo más y en esta oportunidad es la novia de Tom, Nole, una de esas mujeres por las que cualquier sujeto perdería el control y él lo pierde, hacen el amor en un trigal bajo una lluvia helada, supongo, es Londres, ella intenta parar todo y lo hace, pero sólo hasta que Tom la deja por otra mujer y Chris no puede evitar volver a por ella, en verdad pienso que la pasión es una suerte de azar que te da de golpe en el sistema nervioso, espontaneo; la dulzura y el amor son indispensables y se construyen, pero la pasión y el amor son fortuitos, una suerte o acaso una suerte lujuriosa y honesta como nada en este mundo puede serlo, no hay nada más honesto que la lujuria ( entendida como inocencia de la naturaleza y no como una transgresora patológica ) y la pasión, creo yo, como sea, tienes dos opciones, Chris tenía dos opciones, las dos eran juegos del azar, Nole y la posición monetaria ofrecida por la familia de Chloe, este azar es difícil de comprender, más allá de la felicidad y el amor que Chloe le brinda con sinceridad hay un condicionamiento tácito que la mayoría está dispuesto a soportar porque saben que se harán ricos a costa de alguien y no por su propio talento y esfuerzo y eso es dejarlo todo al azar, así que esas eran las dos opciones supeditadas por el azar.
La narrativa audiovisual nos lleva a través de escenas sexuales, ternura, amor, pasión, tensión, hasta llegar a un punto sin retorno, donde Nole le pide una decisión que básicamente radica en elegir entre un amor seguro, dulce, tierno, sincero, sin sobresaltos, un amor fácil, ( no quiero decir que todo amor dulce esté libre de pasión o que esté libre de dificultad, pero en el caso que tratamos ahora si lo es ) y además con un futuro monetario sin límites y entre un amor, inestable, apasionado, sincero, puro, dulce, agresivo, difícil, y acá pienso en otro texto de Estanislao Zuleta, Elogio de la dificultad, donde básicamente nos insta a saber querer, a querer bien, puesto que no podemos huir del querer hay que saber hacerlo y no es lo fácil sino lo difícil lo que es conveniente, hasta en el amor, es algo parecido a la carga que invita Kundera a llevar, es más complicado pero más humano, más llena de aprendizaje y esfuerzo y sobre todo derrotas verdaderas, por el contrario con lo fácil las derrotas son moldeables o las puedes elegir y hasta manejar a tu antojo, es engañarse a sí mismo, puesto que se puede o no aceptar la condición de tragedia de la vida y al final da lo mismo, por otro lado asumir la tragedia es soportar el peso, es darle sentido a el esfuerzo, es ser un existente puro y responsable de sí mismo, olvidarse del azar aunque siempre este ahí, y no porque nos de miedo enfrentarlo como pensaba Chris al inicio de la película, más bien porque aceptamos la condición de cargueros de muros de concreto, de actores de la tragedia y decidimos reducirle el margen de acción al azar, así al final éste ( el azar ) sea el gran triunfador sobre la vida de Chris, una vez que prefiera matar a Nole y seguir la vida con Chloe, yo tampoco hubiera sabido elegir, yo también hubiera estado atrapado, como cualquier otro ser humano en esa misma situación, con el condicionante de la mediocridad y el azar, así pues, el azar triunfa en él y el viento helado de Londres lo lleva liviano a guardar su condición de asesino, por más que parezca una carga soportar dos muertes y una tercera si tenemos en cuenta al hijo que crecía en el vientre de Nole, un hijo suyo, me parece más una descarga una ligereza, lo correcto era ser un hombre, no dejar nada al azar, como fue el punto culmen en la película, la escena cuando un anillo que Chris robó de la casa de la vieja vecina de Nole, que fue su coartada para matarla, para que todo fuera visto como un robo de un drogadicto que al salir de la casa de la vecina se hubiera topado con Nole y hubiera tenido que abatirla; ese anillo cuando intenta lanzarlo a un rio golpea contra un pretil que lo cerca, como la red de una cancha de tenis y esta vez el caer hacia dentro en su propio campo no significó perder el punto, significó, como en el tenis cuando sacas y golpea en la red y a pesar de todo la bola cae del lado contrario, que el anillo cayera del lado de la acera en vez de traspasar la resistencia de la baranda y caer al rio, significó un punto a favor del azar, de su propia suerte, y esta vez sí, como si fuera la historia real y no la que Chris pudo haber imaginado un drogadicto termina encontrando el anillo a la vera del rio y como si ese acto no fuera suficiente el azar refuerza su maquinaria encausadora, porque todo tiene que tener una causa y un efecto así sean ficticios, el drogadicto cae en manos de la justicia por un hurto menor cometido días después de encontrar el anillo y así por ser portador de éste ser incriminado de los asesinatos de Nole y la vieja dejándolo a Chris fuera de consideración en las hipótesis policiacas, así pues, somos hojas secas que se las lleva el viento, es verdad lo que Chris creía, pero no podemos resignar la posibilidad de reducir ese margen de azar al mínimo posible y hacer lo que puedas para burlar la tragedia de la vida.
El viento frio de Irlanda lo llevó al frio y elegante Londres de siempre, a trabajar en un club de gente rica como instructor de tenis, las cosas van bien, aunque realmente siente la necesidad de hacer algo más, algo importante, esa vieja preocupación humana, pero por ahora le va bien, hasta que traba amistad con uno de los hijos de un socio, quien lo invita a disfrutar un poco de la comodidad y la vida londinense, pero claro, la Londres más sofistica, la que va a la ópera en palco o a fútbol en palco o a Wimbledon en palco y conoce a una dulce, tierna, hermosa y rica mujer, hermana de Tom Hewett, Chloe, con quien comienza a pasar algo, en realidad mucho, Chris llega a amarla y no duda en poder estar con ella, pero siempre hay algo más y en esta oportunidad es la novia de Tom, Nole, una de esas mujeres por las que cualquier sujeto perdería el control y él lo pierde, hacen el amor en un trigal bajo una lluvia helada, supongo, es Londres, ella intenta parar todo y lo hace, pero sólo hasta que Tom la deja por otra mujer y Chris no puede evitar volver a por ella, en verdad pienso que la pasión es una suerte de azar que te da de golpe en el sistema nervioso, espontaneo; la dulzura y el amor son indispensables y se construyen, pero la pasión y el amor son fortuitos, una suerte o acaso una suerte lujuriosa y honesta como nada en este mundo puede serlo, no hay nada más honesto que la lujuria ( entendida como inocencia de la naturaleza y no como una transgresora patológica ) y la pasión, creo yo, como sea, tienes dos opciones, Chris tenía dos opciones, las dos eran juegos del azar, Nole y la posición monetaria ofrecida por la familia de Chloe, este azar es difícil de comprender, más allá de la felicidad y el amor que Chloe le brinda con sinceridad hay un condicionamiento tácito que la mayoría está dispuesto a soportar porque saben que se harán ricos a costa de alguien y no por su propio talento y esfuerzo y eso es dejarlo todo al azar, así que esas eran las dos opciones supeditadas por el azar.
La narrativa audiovisual nos lleva a través de escenas sexuales, ternura, amor, pasión, tensión, hasta llegar a un punto sin retorno, donde Nole le pide una decisión que básicamente radica en elegir entre un amor seguro, dulce, tierno, sincero, sin sobresaltos, un amor fácil, ( no quiero decir que todo amor dulce esté libre de pasión o que esté libre de dificultad, pero en el caso que tratamos ahora si lo es ) y además con un futuro monetario sin límites y entre un amor, inestable, apasionado, sincero, puro, dulce, agresivo, difícil, y acá pienso en otro texto de Estanislao Zuleta, Elogio de la dificultad, donde básicamente nos insta a saber querer, a querer bien, puesto que no podemos huir del querer hay que saber hacerlo y no es lo fácil sino lo difícil lo que es conveniente, hasta en el amor, es algo parecido a la carga que invita Kundera a llevar, es más complicado pero más humano, más llena de aprendizaje y esfuerzo y sobre todo derrotas verdaderas, por el contrario con lo fácil las derrotas son moldeables o las puedes elegir y hasta manejar a tu antojo, es engañarse a sí mismo, puesto que se puede o no aceptar la condición de tragedia de la vida y al final da lo mismo, por otro lado asumir la tragedia es soportar el peso, es darle sentido a el esfuerzo, es ser un existente puro y responsable de sí mismo, olvidarse del azar aunque siempre este ahí, y no porque nos de miedo enfrentarlo como pensaba Chris al inicio de la película, más bien porque aceptamos la condición de cargueros de muros de concreto, de actores de la tragedia y decidimos reducirle el margen de acción al azar, así al final éste ( el azar ) sea el gran triunfador sobre la vida de Chris, una vez que prefiera matar a Nole y seguir la vida con Chloe, yo tampoco hubiera sabido elegir, yo también hubiera estado atrapado, como cualquier otro ser humano en esa misma situación, con el condicionante de la mediocridad y el azar, así pues, el azar triunfa en él y el viento helado de Londres lo lleva liviano a guardar su condición de asesino, por más que parezca una carga soportar dos muertes y una tercera si tenemos en cuenta al hijo que crecía en el vientre de Nole, un hijo suyo, me parece más una descarga una ligereza, lo correcto era ser un hombre, no dejar nada al azar, como fue el punto culmen en la película, la escena cuando un anillo que Chris robó de la casa de la vieja vecina de Nole, que fue su coartada para matarla, para que todo fuera visto como un robo de un drogadicto que al salir de la casa de la vecina se hubiera topado con Nole y hubiera tenido que abatirla; ese anillo cuando intenta lanzarlo a un rio golpea contra un pretil que lo cerca, como la red de una cancha de tenis y esta vez el caer hacia dentro en su propio campo no significó perder el punto, significó, como en el tenis cuando sacas y golpea en la red y a pesar de todo la bola cae del lado contrario, que el anillo cayera del lado de la acera en vez de traspasar la resistencia de la baranda y caer al rio, significó un punto a favor del azar, de su propia suerte, y esta vez sí, como si fuera la historia real y no la que Chris pudo haber imaginado un drogadicto termina encontrando el anillo a la vera del rio y como si ese acto no fuera suficiente el azar refuerza su maquinaria encausadora, porque todo tiene que tener una causa y un efecto así sean ficticios, el drogadicto cae en manos de la justicia por un hurto menor cometido días después de encontrar el anillo y así por ser portador de éste ser incriminado de los asesinatos de Nole y la vieja dejándolo a Chris fuera de consideración en las hipótesis policiacas, así pues, somos hojas secas que se las lleva el viento, es verdad lo que Chris creía, pero no podemos resignar la posibilidad de reducir ese margen de azar al mínimo posible y hacer lo que puedas para burlar la tragedia de la vida.
Una película de Woody






