domingo, 15 de enero de 2023

Vagabunda Bogotá - Luis Carlos Barragán

 


Un viaje desquiciado al vacío con guiños surrealistas a un futuro y una realidad desconcertantes. Luis Carlos es un tipo, un tipito bastante joven. Amanerado, inteligente y enamorado de Mario. Mario es sujeto brillante, una mente prodigiosa que logra pasar a la universidad en la estación espacial Urano. La historia es simple: dos jovencitos intentan saciarse mutuamente, se besan y hacen el amor con ese ímpetu envidiable de la adolescencia. Todo es unas ganas de atragantarse con el otro, de engullirlo y dejarse morir con una pasión en medio de la garganta. Pero solo es uno el que muere, el otro pasará a formar parte de un grupo selecto de estudiantes brillantes. Luis Carlos es artista plástico, es decir: Luis Carlos Barragán, Bogotano y autor de esta novela. Y también Luis Carlos el personaje principal de esta historia estudia artes y se pasea por Bogotá y por Medellín y por el espacio sideral. Por su estilo narrativo desviado y afluente que desborda la imaginación pero nunca la historia este tipo de novelas son las que más me provocan, me incitan a escribir. Pero bueno, hablemos de la historia. Me gusta bastante su capacidad de transitar libremente por las posibilidades infinitas de un mundo literario que aunque fantástico nunca se ve infantil. Y eso es una virtud enorme, porque la realidad esta que habitamos aunque estemos convencidos de su cualidad estática e inmutable, histórica y físicamente y digo convencidos porque en nuestra realidad cotidiana no hay espacio para la metafísica como no sea la siempre cancina y burda religiosa. Entonces, sabemos que la realidad es mucho mas; lo intuimos; pero terminamos enfrascados en las mismas fórmulas de siempre y las nuevas le pertenecen a unos pocos seres brillantes que intentan conquistar nuestras mentes supersticiosas cada día. Así pues, me permito viajar con Luis Carlos de cuerpo en cuerpo pero con la consciencia intacta y no solo de cuerpo en cuerpo sino de estrella en estrella porque este tipo quiere volver a ver a Mario como sea, quiere saber por qué putas Mario desea saber tanto, estudiar tanto si la vida igual no tiene sentido. Y Mario response, que el único sentido posible de su existencia es saber lo más que pueda de física postcuántica y que si no de qué sirve vivir. Como el mismo Luis, que si no pudiera leer o hacer arte nada tendría sentido. De este tipo de fatalidades se compone esta piececita maravillosa de la narrativa colombiana contemporánea, ganadora del concurso de la cámara de comercio de Medellín en el año tal y por tal motivo. Lo interesante es la posibilidad de explorar las pasiones humanas que seguirán vigentes aun en mundos donde se estudie en una base espacial a millones de años luz de la tierra o donde los objetos cobran una capacidad animada pero nunca extraña porque en ese pequeño mundillo todo eso es posible de una manera sobrecogedora y auténtica. Y al mismo tiempo se permite el autor explorar la finalidad del hombre, es decir nuestro destino. Seremos hombres del espacio con capacidades mentales expandidas pero enamorados y carnales en nuestro futuro inmanente? O iremos dejando lo humano a un lado y nos defecaremos a nosotros mismos y de nuestra inmundicia nacerá algo nuevo que no vamos a poder llamar bajo ninguna circunstancia o convención humano.

 




Dejando de lado la historia, y pensando nuestras posibilidades como especie, esto es lo que me resulta interesante de la ciencia ficción, que es una pregunta abierta sobre nuestra esencia pero también sobre nuestras posibilidades transhumantes.

Y creo que es muy factible que abdiquemos de nosotros mismos para dar paso a un ser mucho mas eficiente, menos poético y desorientado que el hombre moderno. Y no es que esté dichoso con que sea de esa manera pero hay varias cuestiones de nuestra manera de comportarnos unido a los avances tecnológicos que bien podrían resultar en un futuro ser mas acoplado a los moldes sociales, que por su eficiencia sea feliz y se haya olvidado por completo de cosas tan ineficaces, inoportunas y contraproducentes como el amor o el placer. La cuestión es mejorarnos como especie pero la dirección de ese mejoramiento la dará el curso de la historia y si no hacemos algo ese destino será la productividad y la eficiencia industrial y social.

 

Personalmente elegiría el mundillo de vagabunda Bogotá, elegiría un futuro desconcertante, díscolo y apasionado a pesar del vacío persistente, porqué qué más puede ser la eficiencia que la negación absoluta del vacío? Es decir, en un mundo dónde todo tiene un por qué y una razón de ser no hay cabida para cosas tan volátiles como perseguir a un amor a través del espacio intergaláctico y si no podemos perder el tiempo viviendo entonces para qué hacerlo, si no puedo perder mi vida con la literatura para que me sirve la eficiencia.

 

 

 

Vagabunda Bogotá - Luis Carlos Barragán

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