viernes, 4 de diciembre de 2015

Escorpio City, Mario Mendoza





Algunos de nosotros sospechamos en algún momento de nuestras vidas, que lo que creemos nuestro, lo que hemos construido o hecho de nosotros, puede ser destruido sí nos topamos con fuerzas superiores a las nuestras, el mundo, el sistema nos permite ser todo aquello que queramos menos peligrosos para su funcionamiento, lo cual es una limitante bastante significativa y desesperante, significa que si no eres lo que la máquina quiere estás en contra de ella, y significa que debes ser eliminado por la selección artificial del sistema, sé que Cortázar no lo dijo con este sentido pero aplica, incrustados en la especie, serás lo que debas ser, sino no, no serás nada, el sistema es fascista, dictatorial y poderoso, ostenta una verdad universal inquebrantable capaz de aliarse con los más horribles y despiadados propósitos si eso les lleva a cumplir sus objetivos, Leonardo Sinisterra es un detective de Bogotá, trabaja para la policía como agente secreto y tiene en frente una serie de crímenes de prostitutas que va en orden ascendente a través de las doce casas zodiacales, un circulo perfecto de terror, lo importante aquí es el fascismo que se esconde tras los crímenes, se trata de una secta religiosa, Los Cristianos del fin de milenio, una organización internacional de fanáticos de la podrida moral cristiana, que tanto daño nos ha hecho, enloquecidos por limpiar el buen nombre del hombre, barriendo con cada prostituta, travesti y drogadicto callejero pecador que atente contra el buen legado del hijo de dios padre todo poderoso, Jesucristo redentor y salvador del mundo, amén, pum, plomo para todo aquel que esté en contra de dios. Y bueno, para todo aquel despistado que crea que la bestia es esta pobre secta infecta de fanáticos debo declarar que se encuentra en un grave error, la secta sería no fácil pero de cualquier manera posible detenerla y aplicar los correctivos judiciales pertinentes y salvar al mundo de tan piadosa empresa , pera la bestia tiene buena cara, es más, usa corbata y huele a lo bien, traje importado, y nombre bonito, se hacen llamar servidores públicos, pero bien sabemos que son servidores privados, ahora sí, de la bestia indestructible, de una que no comete errores y sabe sobornar todo cuanto puede, La economía de mercado, la gran bestia, que logra lo impensado, que el servidor público se de la mano con la secta religiosa de fanáticos pulcros y den la orden de limpiar la ciudad de Bogotá y otras cuantas, muchas en el mundo, pum, plomo de corbata y plomo cristiano, unidos por el bien del mundo, pobres sectarios imbéciles, prestando su fuerza de trabajo al dios dinero cuando creían servir a su patrón celestial, hay que borrar a los que desangran la economía, a los que sobreviven y tienen vidas desgraciadas por haber nacido en la pobreza, a todos los que el hambre se les consumió el cerebro, y no es culpa de ellos, el hambre no deja tiempo para pensar o para provocar el pensamiento a través de la lectura, el hambre no deja ni vivir, apenas alcanza para vender el cuerpo que es lo único que no han podido monopolizar los que ostentan el poder y otros cuantos quizá más dignos pobres, prefieren huir, meterse drogas hasta por los huesos, toda la fauna inepta incapaz de competir, incapaz de prosperar en un sistema que ofrece oportunidades sólo a los que tienen dientes filosos y garras afiladas, oportunidades para los que nacieron en la oportunidad misma, para los que tengan ciertas habilidades que el sistema demanda, porque muchos de los fracasados también han nacido allá arriba, pero son tan distintos los pobres, que no pueden competir, Sinisterra es un mártir de la decencia, un hombre culto que busca frenar la maldad que nace del odio a la diferencia, el odio que nace de la triste ignorancia de creerse dueños de una verdad universal, cuando verdades hay muchas y ninguna, un mártir de la decencia que supone el querer luchar por sus propios sueños, Sinisterra quería dejar ese trabajo, volver a sus estudios de Antropología, cruzar la línea del conocimiento, hacerse libre cuando encuentra el esfuerzo por abarcarlo todo, caminando hacía la utopía, que para eso sirve, según escuchó Eduardo Galeano decir a un buen amigo suyo, la Utopía sirve para eso, para caminar, Sinisterra fue un mártir de una moral nueva, de una moral que trabaja para el hombre y por el hombre y se ha olvidado de las trabas celestiales, y también de las trabas venales, pum, tirado a un manicomio para que el pobre loquito no pueda decir que hay crímenes horribles que cometen los políticos en común acuerdo con una secta religiosa, la maquina tiene el arma más poderosa de todas, la censura, el apagar las voces que quieren gritar  ¡ Hijos de puta ! , porque hijos de puta no hay y por esa las matan después de que ellos mismos las han creado.

La ciudad es una jaula y los ciudadanos la jauría descontrolada, mal informada y manipulada que se desboca día a día, frente a los discursos políticos y las heces hediondas que caga la televisión cada día de la existencia, proclamando el  discurso fascista de la economía de mercado, que promete mucho, un paraíso de buen vivir y a cambio regala hambruna, desquiciados, enfermos y pobres mártires que cuando no pueden callar o huir son silenciados e invitados a participar del paraíso de los mudos, de los mudos muertos.

Así que si empiezas a sospechar que todo lo que has construido va en contra de la gran bestia será mejor que te prepares para resistir y luchar hasta el final, porque no habrá tregua, si alzas la voz te pueden mandar a una buena secta de cristianos para que te eliminen por ateo, porque dios y la patria van primero, y dios consigue votos y vos hombre de la nueva moral del hombre y para el hombre no conseguís nada, y si te vuelves un problema, siempre habrá una buena excusa que justifique tu deceso, aunque las armas de que disponemos los hombres sean tan fuertes, nunca habrá un triunfo del hombre, con sus múltiples verdades a bordo, sino seguimos persistiendo en pensar a pesar de que nos monopolicen el cerebro, y bueno a pesar de todo vivimos en sociedades laicas, al menos en apariencia, y somos libres al menos en apariencia, y buscamos, nos buscamos a pesar de todo, para los que creemos que somos libres de hacer con nuestra vida cuanto queramos como una consigna moral, una moral que contiene al hombre, siempre habrá lucha, y claro, tal vez no sea todo tan trágico y la verdad no haya nada que conspire en nuestra contra cómo no seamos nosotros mismos, y mientras no nos metamos con el dios dinero, el nuevo hombre podrá llegar a existir, creo que me he desviado un poco, sólo buscaba decir que Sinisterra se topó con fuerzas más poderosas que él, que lo queramos o no existen, y nos hacen sentir impotentes, pero ningún dios es tan poderoso, ni siquiera el dios dinero , para evitar la liberación individual  de la opresión, muchas individualidades juntas podrían construir no una sociedad, que siempre termina siendo partidista, pero sí un mundo colaboracionista que trabaja para el hombre y evite el horror de trabajar para el mundo .

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Vagabunda Bogotá - Luis Carlos Barragán

  Un viaje desquiciado al vacío con guiños surrealistas a un futuro y una realidad desconcertantes. Luis Carlos es un tipo, un tipito bast...