Mi primer libro leído de Ricardo Silva Romero Autogol es un libro principalmente sobre Colombia, lo que nos ha marcado, estigmatizado y gobernado, es un pedacito de historia, es decir, la historia de la desgracia, del horror, de la locura colectiva, con una excusa narrativa de fondo que es el fútbol, un hecho real, verídico y verificable por las lagrimas y el sufrimiento de una familia que es más grande que los Escobar Saldarriaga, es la familia del fútbol colombiano que tuvo que derramar lagrimas sobre una tumba que tenía inhumado el cadáver de Andres, el caballero del fútbol.
Pero sí bien es la narración trágica de la muerte de un futbolista es más que nada la tragi-comedia de un comentarista deportivo, Pepe calderón Tovar, que sumó y sumó las derrotas de su vida, las calamidades domésticas que van dejando huellas indelebles, sumó también a todo eso una apuesta exorbitante de dinero a favor de la selección colombiana de fútbol, la gran favorita a llevarse el título mundial en el año de 1994, una oda a la credulidad de un pueblo que ha visto cómo le han mentido, robado y desgarrado sus ilusiones: políticos, narcos, empresarios y toda la historia misma de un país que se ha castigado, se ha flagelado e infringido un dolor tan insoportable como ruidoso y penoso.
Con un panorama histórico de este tamaño había que ser muy inocente para pensar que Colombia, una selección con escasos pasos en el mundo del fútbol pudiera ganar el máximo trofeo, la gloria absoluta, el respeto y admiración de los que sí hacían parte del olimpo del deporte más lindo del mundo, Brasil, Italia, Alemania; había que ser muy optimista.
Francisco "Pacho" Maturana el artífice de esa banda que sonaba a carnaval supo reconocer que no era fácil llegar de la nada y decir, ahí vamos nosotros, denos un lugar con ustedes, es que jugamos como los dioses y nuestro lugar está justo ahí, en el olimpo; pero no, no era nada fácil, había que jugar y ganar y enfrentarse a ellos, pero primero, primero estaba la ronda de grupos, la que empezó mal contra Rumania y se quebró contra EEUU en el preciso momento en que un jugador marcado con la 2 en la espalda y vestido de amarillo tuvo la desgracia de anotar un gol en su propia puerta y desatar la locura que provoca darse cuenta que todo en lo que has tenido fe, se ha ido a la mierda y te tenés que quedar con la sensación de haber sido timado,engañado y pisoteado, como será el día en que todos los crédulos de este mundo tengan que aprender a las malas que no hay ningún dios que los salve de nada, primero porque no hay nada que salvar y segundo porque quien quisiera salvarnos?
Creo que este es el tema fundamental de esta novela, la cólera colectiva, la rabia, la desazón, el trago amargo que nos quema a todos por dentro como país, como habitantes del mundo, como raza, porque no digamos que es solo la historia de Colombia, no qué va, es prueba, fue lo que llaman en estadística la muestra de una investigación, pero que en realidad lo que cuenta esta historia es la condición humana cuando se ve vapuleada, desahuciada y despojada de lo poco que nos queda y entonces, de qué somos capaces? de pensar al menos " como para matar a este malparido,no? "
Siempre hay un mártir, siempre alguien o algo tiene que pagar, porque nos queda grande entender y aceptar que no somos nada, que no tenemos importancia, que nuestra felicidad no es cosa para tomarse en serio, y si las cosas no nos salen bien? pues que pague alguien y ese alguien tuvo nombre propio: Andrés.
Pepe Calderon Tovar perdió la voz en pleno partido, no pudo volver a decir una sola palabra, no volvió a comentar un sólo partido de fútbol en lo que le restó de vida, ese revés en sus planes, lo que iba hacer con todo ese dinero que iba ganar cuando Colombia levantara el trofeo del mundial de fútbol, comprarle a su esposa Cecilia todo lo que ella se merecía, para que lo volviera a ver con amor, como un hombre de verdad, gallardo, valiente, darle a su familia una mejor vida, comprarse cosas que lo distinguieran para valer un poco más; en ese momento sumó lo que le faltaba para perder el control, disparatarse por completo y saber que sólo había una manera de remediarlo todo, matar a ese hombre que le había quitado la vida.
No tuvo la suerte al fin,otros se llevaron por delante al que cometió ese autogolazo, lo dejaron ignominioso a las afueras de una discoteca después de haber venido a poner la cara, seis disparos con un revolver calibre 38 le quitaron la vida y nadie recuperó nada, ese mártir no sirvió para mejorar al fútbol colombiano, ni sirvió para recuperar la dignidad o el dinero o la ansiada felicidad.
Yo me quedo con el éxtasis de un gol, con la euforia casi adictiva de ganar un torneo de fútbol que nos hace querer siempre más, me guardo los recuerdos de una jugada memorable, histórica,monumental, me quedo con el fútbol, liberado de mi mismo, me olvido de mi para siempre, porque como dice Pepe al final, en su "tiempo extra" - vivir no es más que quemar tiempo para que llegue el próximo partido-, el fútbol no tiene que hacernos felices, no le carguemos con esa responsabilidad incumplible, la única razón del fútbol es si acaso hacernos olvidar por un ratico de nosotros mismos, liberarnos de la carga absurda de existir, regalarnos la ceguera bendita de gritar gol como un imbécil.



