martes, 26 de julio de 2016

El lobo interno - El lobo de Wall Street de Martin Scorsese.


El hombre es un animal vergonzoso, dulce , inefable , inocente de ser lo que es y por eso tal vez se le pueda perdonar su actuar, pero no deja de provocar hastío verlo sumergido en las aguas de su lamentable lascivia, y no es que pretenda alabar a los pocos virtuosos, o mejor dicho, a los que del otro lado de la cara, niegan la vida y sus instintos, por temor a ser esclavos del placer, porque simplemente su virtud radica en un error más grande que ser unos sedientos animalitos, el error divino.

El lobo de Wall Street, es una inyección de adrenalina, es un estimulante visual, estar viéndola dilata las pupilas igual que prenderse un “porro”, alimenta las más bajas pasiones humanas ,el dinero y sus consecuencias . No hay moraleja, es una película sin moraleja y eso sin duda es algo para agradecer. Lo que sí es, es un reflejo fiel, del lobo salvaje y depredador que duerme en medio de nuestro vientre, encerrado tras las pequeñas fauces de humano y disfrazado de Manzo cordero ya sea con una buena mascara de cristiano,protestante,musulman,esposo,esposa,padre,madre,hijo,hija y cualquier sustantivo que oculte al lobo, la gran bestia.

Yo no sé nada de cine, pero sé, por las pocas producciones que he visto, MALAS CALLES, LOS INFILTRADOS, PANDILLAS DE NUEVA YORK, TORO SALVAJE, que Martin Scorsese es uno de los mejores cineastas del planeta, un sujeto que se mueve entre la sed y el hambre humana de devorar, alimentarse y joder a otros humanos, es un tipo que entiende perfectamente al animalito humano y lo refleja lo más fielmente posible. Él sabe que somos lo seres más deplorables, volubles, manipulables, estúpidos y tiernos, sabe que somos el error máximo, el insatisfecho, el humano.




La otra parte, la otra mitad que compone la rueda de la gran maquinaria, y digo la otra mitad, porque aunque la maquinaria se vale por sí misma, sin humanos valdría una mierda; es el modus operandi del mundo, lo que nos dejó la segunda guerra mundial, el legado de la muerte y la destrucción; Resurgir a toda costa, sin límites y alimentando la bestia. Así que a unos cuantos, se les ocurrió que podíamos hacernos ricos, promoviendo el consumo y el despilfarro, promoviendo al lobo. Y es ahí donde cada oveja es un potencial de bestia, es ahí donde la lascivia se apodera del planeta y junto con la dosis adecuada de estupidez, nos devoramos el mundo. Yo me cago en los virtuosos, me cago en los ricos, como me cago en los pobres y en los sedientos. Nuestra historia es una vez más la historia del pobre de Sísifo, que nunca da fin a su ardua labor, porque no se da cuenta que podría burlar o retrasar su destino, si en vez de llevar la piedra hacia lo alto de la montaña, como un burro de carga, levantara un santuario a su roca, justo en medio de la montaña y se dedicara a tallarla y a crear una escultura; la grandeza del hombre está en negar la virtud y en negar la sed, la grandeza del hombre está en saber alimentar el placer, pero nunca satisfacerlo, por convicción, por sabiduría, para no ser la burla de la naturaleza, para evadir el gran engaño de la vida, es decir contener la energía, sabemos que vivimos atreves del placer, y que somos lo que somos porque “queremos” porque tendemos a algo( según nos enseñó Schopenhauer), pero la cuestión es saber querer, Quien putas quiere satisfacer sus deseos más inmediatos, para ser un animal  triste en menos de cinco minutos, si puede ser un hacedor de arte, en el acto sexual, en literatura o música? Eso es levantarle un santuario a la roca en medio de la montaña, eso es tallar una escultura. Quien quiere conseguir toda la mentira que el mundo ofrece, si puede tumbarse a leer un buen libro y obtener todo lo que los muertos aprendieron? Eso es evadir el engaño de la vida, de la naturaleza, eso es un querer inteligente, sabemos por último que el no querer es imposible y por eso los virtuosos son una falacia, porque el no querer es la muerte, pero podemos querer mejor.




Un tributo al lobo de Wall Street y a la lucidez de Martin Scorsese. Una película que vi ayer.

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