Una historia que nos ubica en el plano o los planos,mejor, de la espiritualidad, de los mundos paralelos y de otros estados de conciencia, como dice Mario, no hay que dejarse castrar la imaginación; de pequeños intuimos que hay algo más pero conforme vamos creciendo todo y todos nos cuentan la historia de un mundo estático,plano.soso que no tiene la menor gracia, como sea, podés creer en lo que se te venga en gana o como yo lo veo, podemos imaginar y vivir otras realidades posibles; piensa en cualquier cosa,no importa que tan descabellado parezca o que tan bueno o malo o lo que sea, seguro ya se ha hecho,se está haciendo o en algún momento se llevará a cabo, la vida es misteriosa y en eso estoy de acuerdo con Mendoza, en el sentido estricto de la rareza de la vida, no sé cuántos puedan entenderme, si han experimentado esa extrañeza de estar vivo, de mirarse las manos, tocarse la cara, respirar,verse al espejo, caminar,actuar, respirar y no pensar simplemente que todo esto es natural, no, cual natural, esto lo que es, es algo muy raro, muy extraño, cómo es posible que estemos acá, que seamos esta materia, que pensemos, que hagamos lo que hacemos y que dejemos de hacer lo que no hacemos, nada de esto es natural,no, al contrario todo esto es muy místico, la vida está cubierta por un velo extraño que todos han aprendido a pasar por alto, a dar por sentado, para algunos es la solución divina, la más fácil,pero la más ingenua y muchos otros creen en la parte naturalista, donde la ciencia lo puede explicar todo, pues no, explícame por qué estoy vivo, por qué putas no me quiero morir a pesar de que no sabemos absolutamente nada, el mundo es absurdo, la vida es extraña,enigmática y bueno, si estamos de acuerdo con que no hay nada más raro,paranormal y místico que el hecho en sí de existir, que nadie ha podido explicar; por qué mierda no vamos a creer o imaginar lo que queramos si todo es posible a partir de un suceso imposible como la vida misma.
Sentadas estas bases, Akelarre es una historia muy bien narrada, un tríptico macabro que termina muy mal, cada uno de los tres personajes principales: el cura Lázaro Bautista,la bruja y artista Leticia Almanza y el detective, borracho,bipolar y marihuanero,Frank Molina, cada uno toma la palabra en un juego literario bien trabajado, conservando la tensión y el suspenso,porque sólo hasta el final se resuelven los crímenes de las prostitutas en el barrio Santa fe en Bogotá, plena zona de tolerancia de una metrópoli oscura y maldita, oculta bajo el velo de la maldad, y dominada por fuerzas de la oscuridad que terminan por destruir a casi todos los que la habitan, y acá empiezo a divagar, a hacer uso de mi derecho a interpretar como mejor me parezca todo esto, porque no soy de los que se puede considerar un sujeto castrado de imaginación,pero todo el tema de las fuerzas del mal y la brujería y los demonios me parece un tanto vulgar, además que es un tema bastante desgastado, aunque no en la literatura Colombiana y eso es algo que se le agradece a Mario, la valentía para tratar de ingresar a las letras colombianas en un ámbito más universal, es decir, que no solo seamos los lectores de este país, de esta latitud los que estemos en la capacidad de entender y de vivir las historias que se cuentan en nuestras novelas, por ser narraciones desde lo humano obvio,pero sobretodo enmarcadas dentro de nuestra retina, lo que leemos está casi siempre asociado a lo que vivimos cada día, a entender nuestra sociedad y nuestra realidad, pues no, Mendoza nos ubica magistralmente en un sentir más general, que nos toca a todos como especie y para eso sirve un tema de esta envergadura, la brujería como totalizadora, puedo ver a un lector británico con este libro entre manos, disfrutándolo y generando todo tipo de pensamientos a partir de. En ese sentido Akelarre es una obra como pocas en nuestro país, porque nisiquiera Gabriel Gracía Márquez con todo y lo monumental que fue es universal,no, su Macondo es nuestra tierra primitiva y sus sucesos son los sucesos que vivieron nuestros antepasados.De igual manera puedo ver a un español o un islandés o al que sea dentro de la especie humana, leyendo este tipo de literatura sin importar el lugar, porque son temas totalizadores, tal vez tengamos que empezar a replantearnos esto en la literatura colombiana, es tiempo de cruzar fronteras para hablar de la condición humana y no solo de la nuestra en particular.
Así pues, las fuerzas del mal se han tomado la vida: hay varios aspectos que dan cuenta de ello, primero la mediocridad, segundo la complicidad y tercero el silencio, creo que aquí está sintetizado el meollo del asunto que trata el libro, es evidente que el mundo está mal y que todos los que lo habitamos estamos muy muy mal, que nos hemos dejado absorber dócilmente por las artimañas de un sistema que a todas luces no tiene nada que ofrecer como no sea,muerte,miseria y corrupción, el señor de las tinieblas divulgado a través de los años se ha sentado al fin en el trono supremo y todos somos sus súbditos,adoradores voluntarios de su fea crueldad, y no estoy hablando de satán sino más bien del capitalismo depredador, de ese mounstruo que empezó como un proyecto para resarcirnos de la debacle imperialista en que nos dejó sumido los desastres de una guerra maldita, un acuerdo mundial para acelerar la economía y derrocar por fin a los emperadores, reorganizar en mundo en estados gubernamentales y liberales que centraran su ideología en alcanzar felicidad humana, pues bien, hemos fracasado, estrepitosa y ruidosamente, ese bien intencionado proyecto de la obsolescencia programada se transformó en la bestia del apocalipsis y ahora con los tentáculos de la publicidad y el marketing y claro está, con la complicidad abyecta de todos nosotros, que adoramos estar a la vanguardia, nos encontramos de rodillas ante nuestro señor todo poderoso, soberano de todo cuanto hay en este mundo: ríos, animales, aire,tierra,mar todo le pertenece a él y a su ruidosa maquinaria productiva, este mundo que hemos creado está a punto de vomitarnos, de infectarnos y de asesinarnos.
Que nos queda, construir un bunker, abastecernos de alimentos no perecederos, conseguir una biblioteca monumental y encerrarnos a leer durante 10 largos años, como pretende un personaje que aparece por un instante con toda su hermosura en esta novela para gritarnos a todos en la cara que no, que él ya no quiere ser más un cómplice, que ya no quiere contribuir una mierda con todo esto, que esperará paciente,atrincherado a que todo termine y luego saldrá a construir un nuevo mundo sobre los escombros de esta patraña en la que nos metimos.
Hay una idea que viene rondando mi mente hace un buen tiempo, la rebelión para estos tiempos no consiste en tomarse el poder por las armas, al contrario, nisiquiera debemos producir armas, en la misma medida en que no debemos producir bienes de consumo masivo, y más bien consiste en aprender el viejo arte de la autosuficiencia, que si lo piensas un poco, el mismo sistema sagazmente te prohíbe ser independiente;como no sea la nueva burla mundial del emprendimiento;confiándote a vivir en un apartamento de 50 metros cuadrados donde no hay espacio para nada excepto, dormir,copular y cagar las tres funciones básicas que cumplen los súbditos del rey del mal, buena las otras dos son ir a trabajar 10 horas diarias y consumir en su tiempo libre, pues bien, la revolución consiste en vivir fuera del sistema, el termino universal es living of the grid, volver a ocupar los espacios naturales, vivir de la tierra usando ese conocimiento primitivo, ese conocimiento que nunca debimos permitir que no lo robaran, haciéndonos dependientes absolutos del sistema, entiéndelo bien, si quieres comer y sobrevivir, primero debes luchar contra otros de tu especie por un puesto de trabajo, que una vez lo obtienes condena a otro a la miseria,la pobreza y el hambre, y hasta la muerte, luego debes cumplir con las labores lo mejor posible, si puedes capacítate, ve a la universidad no para aprender y generar conocimiento para la humanidad y para ti mismo, no hombre, en que mundo vives, así no funcionan las cosas, debes ir a la universidad con el único objetivo de adquirir conocimientos que le sean ventajosos al sistema, a la industria y así puedas encontrar al final del día la tan anhelada comida en una mesa hecha con madera tropical que servia para mantener un ecosistema que por tu maldita estupidez se ha cobrado la vida de miles de especies inocentes en el mundo y basta, no más, es el momento de retroceder, de gritar no, eso es todo, decir NO bastaría para que imbéciles como Donald Trump se traguen su inmundicia y lloren como mariquitas, en fin, la revolución está en nuestras manos: la autosuficiencia.

