martes, 1 de septiembre de 2020

Buda Blues y V de Vendetta, terrorismo de estado o anarquía.

Una vez más con Mario, parece que no puedo dejar de leerlo. Buda Blues fue un regalo que me hizo un viejo amigo y es gracioso porque fue hace dos o tres años. La verdad es que pensé que ya lo había leído, lo di por sentado pero resulta que no. Pensaba en Scorpio City y mi mente creaba una extraña humareda grisácea donde las dos novelas se unían. Nada más alejado de la realidad, pues Scorpio City es una atrocidad despiadada donde nada, absolutamente nada, sale bien, toda la acción se centra en las calles, en los bajos mundos de una Bogotá travesti, la que avergüenza a los hombres de a pie. 

                                                   Buda Blues - Mario Mendoza | Planeta de Libros

Esa vergüenza nace de una confusión al no saber distinguir entre los valores loables y nobles y los valores de un sistema pervertido donde la demencia absoluta domina el mundo. Por otro lado, Buda Blues es la fuerza de una idea igual que en V de Vendetta, la película que narra las aventuras de un hombre que desea a toda costa vengarse de un estado totalitario que ha diezmado y reducido a su mínima expresión a un país que no comprende que su obediencia es injustificada, que el miedo se ha apoderado de la vida y que hombres poderosos tiran de las cuerdas de muñecos de trapo para hacer mover a su antojo un sistema vil y despiadado, un sistema utilitarista hasta las últimas consecuencias. 

Solo que ese utilitarismo no persigue un fin en especifico, no. Busca solamente perseverar en su idea. Y resulta que la única manera de contrarrestar una idea es con otra igual de fuerte y absoluta. En eso se parecen V de Vendetta y Buda Blues, hay una idea lo suficientemente poderosa como para ganar adeptos a gran velocidad y a escala mundial y que por eso mismo en su interior reside la peligrosidad de la violencia que puede hacer estallar el mundo. No siempre es buena idea la venganza, tal vez y si a caso, cuando se trata de una respuesta individual hacia otro sujeto pero no a escala mundial, porque el choque de dos cuerpos siempre va a generar una onda expansiva tan destructiva, que lo más seguro sea la aniquilación de unos y otros.

En V de Vendetta, la respuesta violenta genera una suerte de luminosidad mental, claro que ayudaba el hecho de que la población de una Londres distópica y futurista tiene la certeza tácita de que debían actuar, casi se puede decir que nadie compartía los ideales de un estado omnipresente y claro, omnipotente que a través de una cara que se entroniza en medio de los contenidos audiovisuales cada vez que requiera reforzar sus macabras ideas, dictaba ordenanzas para mantenerlos a todos confinados en una cuarentena eterna, bajo la falsa premisa de que su seguridad dependía de las buenas acciones del gobierno. Grave error pensar que la cosa política debe responder por nuestro bienestar. 

¿Hasta qué punto se ha pervertido el contrato social?, y más importante aún, ¿hay realmente un contrato entre el gobierno y los gobernados? O la opaca línea que los une se ha roto al fin y no nos hemos dado cuenta de ello. Creo que esta es la pregunta fundamental, tanto en el libro como en la película. 

Como les venía diciendo, "V" como se autodenomina el héroe de este movimiento social que busca liberar a los ciudadanos de una esclavitud corpórea más que mental, como no sea el miedo, quiere acometer los actos vandálicos para representar un simbolismo que socave, destruya y reemplace unos viejos ídolos por otros nuevos. El nuevo monumento de la libertad absoluta del hombre. Plantea al arte y la buena vida como los ideales de un mundo nuevo y todos están de acuerdo en que la única manera de destruir su esclavitud es derribar las barreras del miedo y succionar la sangre de un estado de excepción que ha recreado para ellos una linda historia de protección y seguridad nacional, un némesis que en realidad no existe pero que sirve y de que manera para disparar la maquinaria estatal de protegerlos a toda costa, incluso de la vida y sus mas nobles propósitos.                                                                                                                                                                                                                                                                          v-for-vendetta-wallpaper - Patricia Terino

En Buda Blues tenemos algo mucho más peligroso, pues no solo es Lóndres sino el mundo entero, o al menos occidente, quienes estamos bajo el influjo de una COSA que todo lo permea, que es como el agua, cabe por todas partes y aunque encuentre resistencia al final termina rompiéndola y avanzando sin importarle nada más. La COSA no tiene forma, no se entroniza en los aparatos televisivos de una manera tangencial, corpórea, no te flagela con el látigo del temor. La COSA es implacable por que nadie sabe exactamente cuando nació, dónde surgió, cómo se gestó. Nadie puede decir que pertenece a una logia universal que diseña y planea el rumbo del mundo. Pero vaya que todo parece inevitable. No más basta querer intentar algo diferente, un movimiento que no vaya en concordancia con el sistema, para notar incluso en el propio cuerpo una extrañeza, la sensación de que algo no anda bien. Como haber comido un alimento descompuesto y sentir las nauseas y las ganas de vomitar instantáneas que ese mal puede causar. Así pues se necesita una acción terrorista, explosiva y detonante para hacer volar en mil pedazos una COSA amorfa que nadie sabe ni siquiera que es participe de ella. 

No sé si alguna vez han leído De la servidumbre voluntaria de Etienne de la Boetie, un tratado escrito por un muchachito no mayor de 20 años hace más de 4 siglos. Llamado también el Contra uno. Lo menciono porque la simpleza del discurso de Etienne que parece estar escrito para que hasta el más ignorante de los campesinos de la época del renacimiento pudiera entender que su situación de desventaja residía en otorgarle demasiado poder a unos pocos que se encargan de tomar decisiones en nombre de un bien común ( que para definiciones románticas, es lo que significa la política) que nunca, pero nunca ha sido tal. Yo diría que La COSA es un producto degenerado; y lo digo en términos moralistas porque lo es y no deberíamos usar eufemismos con respecto a este tema, todo lo que concierne a nuestra condición humana, al bien-estar del hombre en el mundo corresponde a una categoría moral; decía que La COSA es el resultado de muchos acontecimientos históricos, guerras, pestes, hambrunas, ideologías fracasadas o históricamente exitosas, religiones, dioses y sobre todo la tendencia humana a la servidumbre voluntaria. Esa extraña manía de no hacernos responsables de la vida, de estar en contra de uno mismo como un destino negro,oscuro y depravado. 

Porque todo aquello que nos destruye es depravación en un sentido moral. Ahora bien, Buda Blues plantea la lucidez de 2 personajes, cada uno a su manera, para descubrir uno a través de los planteamientos del budismo, que dictan, bueno no hay dictadura en el budismo, que presentan, mejor, al hombre como una presa del sufrimiento, ese hombre indefenso que está a merced de sí mismo y que constantemente se pone en contraposición de los otros y como resultado tenemos una existencia repleta de pequeños y grandísimos actos explosivos que dinamitan, retuercen y aniquilan la vida. Así pues, este hombre descubre que el No ser es la libertad absoluta para disfrutar la existencia y tener una vida plena, solo respetando el curso de los acontecimientos se puede revelar las verdaderas intenciones de los otros y alejarse de los actos que reaccionan en cadena y desatan el caos de un monstruo espectral como La COSA. Aún así no deja de ser desalentador saber que si el camino no es la violencia difícilmente se pueda lograr un cambio social y más apabullante para el alma humana es saber que todo acto violento ya está pervertido por pasiones delirantes que de tomarse el poder no traerían nada bueno. Y por el otro lado nos vemos frente a frente con un sujeto que pese a las adversidades decide que la resiliencia, esa fuerza vital que impulsa la existencia es la energía moral que necesita el mundo para luchar contra la masa amorfa que nos consume a diario: la muerte, el consumismo, el desprecio, el calentamiento global, el hambre, la enfermedad y hasta el desamor. hay un hombre nuevo que nos propone Mario Mendoza un Buda Blues.

Vagabunda Bogotá - Luis Carlos Barragán

  Un viaje desquiciado al vacío con guiños surrealistas a un futuro y una realidad desconcertantes. Luis Carlos es un tipo, un tipito bast...