El agua brota del grifo primero fría y luego va ganando temperatura a la vez que él juega con la llave para evitar pelarse la piel con un fogonazo brusco de agua hirviendo, mira al cielo por la ventana minúscula que deja colar los incipientes rayos del sol - será un día de verano - que lo terminan de despertar y siente que la parsimonia del sueño lo va dejando poco a poco, abandona el estupor que inhibe sus facultades mentales para entender al fin que un día comienza - porque es algo que debemos entender día tras día - y saldrá de la ducha a esa pequeña batalla contra la piel de gallina, no querrá verse como un desplumado inofensivo, cosa que siempre le causa lastima en un hombre hecho y derecho - como siempre le decía su madre que algún día lo sería - que a estas alturas de la partida va por los treinta y con ganas de seguir, aunque no sepa para qué o con qué intensión lo quiere, pero siente en lo más profundo de su psique que debe continuar - como un llamado de su genética o mejor, de la genética de todos, que de alguna manera biológica somos el mismo o parte de lo mismo quiero decir - y acepta ese llamado o esa obligación con la voluntad inquebrantable de la especie que le grita: levántate y anda hijo mio que hoy debes hacer.
La noche anterior había llegado tarde, con la derrota a cuestas - y no es que sea un derrotista, es que todos lo somos día tras día, nadie gana nunca, ya verán, o tal vez quién sabe haya alguna posibilidad, una manera de salir ileso de un jaque a muerte, una jugada maestra que al fin nos ponga de cara frente a la victoria así sea lo último que hagamos en el juego- abrió la nevera, sacó el queso, dos tajadas de pan, mantequilla,chocolate, un huevo, dos tostadas; la tele abrió los ojos para él mientras engullía la comida casi sin pensárselo demasiado, al terminar no se habrá enterado qué comió o cuando, sí estaba bueno o no, caliente o frío, se habrá sentido al fin satisfecho, una pequeña alegría sin importancia.
Se ha habituado a contar sus pasos, uno dos tres cuatro cinco seis siete ocho nueve diez.....vuelta a la izquierda un poco de frente luego otra vez a la izquierda - como un podómetro pero sin quemador de calorías- luego a la estación del tren, una dos tres cuatro cinco seis siete ocho nueve diez...escalas y justo ahí mira al reloj, se entera que quedan menos de dos minutos para que llegue el próximo tren - que tendrá seis vagones y ocupará todo el ancho de la plataforma de abordaje-abre el bolso,saca las gafas las limpia con detenimiento, siempre es una labor que exige paciencia y empeño, al fin lo ha logrado, liberar los lentes de todas las partículas molestas que no impiden la visión de ninguna manera aunque verlas libres de polvo le otorgan otra alegría sin importancia, ya habrá empezado a leer sin importarle que pronto se tendrá que parar y embutirse junto con la horda de laboristas que lo rodean en alguno de los vagones del tren- que solo dará un tiempo determinado deliberadamente para durar treinta segundos, acondicionamiento que se ha vuelto civismo para todos los laboristas -sin dejar de leer en ningún momento y si al fin logra concentrarse en la lectura - pese a los codos que se adentran en algunas partes blandas de su cuerpo sin olvidar los inevitables estrujones y disculpas consiguientes a la consabida acción de golpear sin querer o queriendo eso no importa de ninguna manera - como es su deseo naturalmente será una minúscula alegría y nada más que eso.
Detenerse, ya lo ha pensado antes...cuantos pasos da al día ha perdido la cuenta - los olvida porque lee lo que dura un viaje- y es tan irrelevante su tarea que no puede recordarlos de ninguna manera, y ha pensado garabatear el número en la palma de la mano y así retomarlo luego, cuando llegue a su destino, pero siempre olvida también llevar consigo un bolígrafo y además es tan desinteresado que olvida dejar de leer para caminar y nunca se entera cómo llega a su destino y olvida también en muchas de las veces lo que leía caminando - y como es sobre todo un lector de vagón - así que sólo espera volver al tren luego de mucho hacer o poco hacer eso él mismo no lo sabe o no lo entiende o no lo quiere entender para intentar una vez mas la concentración necesaria para retomar la historia justo donde la dejó antes de empezar a caminar de nuevo.
camina, uno tras otro van los pasos,sucediéndose siempre bordeando ese jaque final que dura lo de una vida, estalla una neurona al fin y la jugada se va precipitando a su cabeza, no sabe que la siente o que la piensa pero está ahí, ya ha nacido - justo en él es algo que nunca va a entender,no lo va a entender en lo que le queda del juego, porque se va a mantener en esa jugada que habrá sido la última una vez la acometa- así que termina los pasos cotidianos y se dispone a subir las escaleras de la estación del tren y es ahí, justo cuando descarga el pie derecho completo en la primera escala, ya no habrá mas movimiento - eso es, cesar el movimiento sin dejar de existir- el pie izquierdo ya nunca dará ese segundo paso, los laboristas se molestan un poco aunque no demasiado, deben seguir naturalmente, así que lo evaden, lo rodean, suben las escalas - muchos sin mirar atrás - lo dejan abajo seguros de que dará el paso y todos los demás que le hacen falta,piensan que así será - es aún temprano, queda todo un día por acabarse - y se sorprenden al verlo al medio día en las noticias, aún petrificado, inmóvil, nada más que respirando, haciendo absolutamente nada.
Tendrán que tomarse el atrevimiento de hurgar en sus pertenencias - uno de los guardas de la estación ha tomado su teléfono móvil, habla con alguien, asiente con la cabeza, gesticula- sin sentirse por ello inoportunos, nada les parece transgresor al verlo casi monumental, tieso como un premio de madera, habrán hecho lo que creyeron correcto y sin embargo hacen apagar las cámaras de televisión, no quieren que todos vean como se llevan a un hombre tieso, de aproximadamente unos treinta años, con una sonrisa que se dibuja en su cara de estatua humana. lo han llevado a un centro de rehabilitación pero ningún médico se ha hecho cargo de él, simplemente no le encuentran nada malo - nada se ha estropeado en este hombre - y se ven en la desesperada posición de admitir que nada ha sucedido realmente pero que no pueden explicarlo tampoco, que no hay nada que puedan hacer, que solo queda esperar.
Han pasado varias semanas, los familiares del hombre efigie como lo han llamado en los medios se han hecho cargo de él, contra todo pronostico el hombre no a bajado la guardia sigue en la misma posición, así que le han traído un pequeño banco para poner debajo del pie y así pueda conservar la forma, nada ha cambiado en la historia, el mundo,los sistemas políticos o sociales, lo único que de alguna manera aparente ha cambiado es su dispocision frente al orden supuesto y deliberado de las cosas, ahora todo- al menos las situaciones,personas y objetos- lo que esta cerca de él se concentra para hacerle funcionar como si él mismo fuera un sistema independiente del establishment.
No podemos saber qué piensa, si siente una pequeña alegría o si todas las emociones se han quedado varadas a la espera de que decida continuar, el debate es intenso aunque sabemos que no durarà mucho, pronto se ocuparan en otras cuestiones mas actuales y seguramente mas relevantes, en poco tiempo no sabremos si la jugada ultima de este hombre lo habrá hecho ganar, si habrá roto con la infinita carrera derrotista con la que nacemos a cuestas; muchos lo mas que han sentido es pena por él y no han dejado de visitarlo para dejarle algo de comida y darle ánimos, lamentando el desperdicio del tiempo,del aire, de los segundos, de las acciones, de una vida, se oye a todos estar de acuerdo en esto- cómo dejar pasar la vida así no mas- y otros muchos lo sentencian a la locura absoluta, aunque lo único que podemos tomar medianamente como cierto es que los días siguen pasando y cada vez se habla menos del tema, la memoria colectiva ha decidido seguir sin él y eso no tiene importancia alguna.
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